Ay, extrañaba escribir.
Tenía la disyuntiva de si escribir en el blog oscuro (y secreto) o escribir aquí. Pero leí la última entrada de ese y de este y me di cuenta de que no puedo estar peor que en esa época. Aunque ciertamente estaba más creativa. Qué rico que ahora no atribuyo mis impulsos de escribir a una persona. Sí me sentí culpable de inconscientemente querer hacer swipe a la barra espaciadora para cambiar el idioma del teclado cuando estaba escribiendo el título de ahora.
Ay blog. Te extrañé. No sé cuánto le quede de vida a esta plataforma, pero es una de esas cosas que si se pierden, me dolería. Más de lo que debiese, quizás.
Hoy veía videos aleatorios mientras me preparaba para salir, y salieron las versiones en mandarín y cantonés de Jackie Chan de Be a man de la película Mulán. Cuando Jackie Chan muera me va a dar mucha tristeza. Pero si hay algo más triste, es que mi pequeña bigotuda de 4 patitas está enferma. Y es de esas enfermedades que no tienen retorno. Es injusto, es cruel, es doloroso. Pero la vida no es justa.
O quizás la vida es justa, pero el karma no es como lo creemos, y el balance cósmico es incomprensible. Quizás justo es azaroso. Justo puede ser inevitable. Ya no me lamento la injusticia, es como quejarse de que las casas de tu barrio ahora son todas celestes por circunstancias que nadie puede cambiar, y que la tuya será también. A algunos les puede gustar el celeste; a otros también, pero les molesta tener el mismo tono de sus vecinos. Unos pocos se extraviarán creyendo haber estado flotando en un sueño del que no pueden despertar, y no encontrarán el camino a casa estando fuera de ella.
Otra vez, con mis analogías que podrían consideradas pretenciosas. Y con justa razón. No sé hablar. No se escribir. Es lo que hay.
Estoy triste, pero hace meses me es muy difícil llorar cuando estoy confundida. Hace poquito abracé a mi gatita llorando porque la voy a extrañar tanto, tanto. Al mismo tiempo, me angustiaba transmitirle esa angustia, pero como dije en una entrada antigua, llorar por adelantado parece ser lo mío.
Y podría estar llorando por algo más, pero ya lloré hace meses, ya una parte de mi asume el quizás inminente final de algo importante para mi (Tú sabes de qué hablo, yo del futuro) pero ahora tengo tan poca confianza en todo, que esa confianza de alguna forma se volvió autoconfianza.
Mis amigos no duran como amigos, y eso no habla mal de ellos, puede que sí hable mal de mi falta de constancia con los amigos, y mi disposición absoluta de dejar ir.
No es que no me duela dejar ir amigos, hace como 2 años dejé ir uno, o más bien, le cerré la puerta en la cara y me dolió más que cualquier ruptura amorosa, de las que he tenido porque lo que pasó fue una puñalada para mi. Quizás sea una idiotez, pero él es bastante más terco que yo y jamás me perdonará (que yo no lo perdoné?). Pero estoy en paz con eso. Estoy en paz con que me desee cosas malas, con que siga en contacto con mi hermano. Si le cerré la puerta en la cara fue para protegerme, fue para decir NUNCA MÁS; y nadie más puede protegerme que yo.
Seguramente no es la forma, pero seguiré ejerciendo el derecho de protegerme a mi misma. Conoceré y sigo conociendo más gente, y podaré más ramas que no se vean saludables. Otras se caerán porque no terminé agronomía y no me esfuerzo. Soy floja y dejo que el río fluya. (No, nada de que todo fluya y nada influya, no creo en eso).
Hoy tenía miedo, injustificado, pero lo tenía. No quiero detallar tanto lo que iba a pasar, pero digamos que era una situación parecida a la mía, que pensé que tendría consecuencias como las que casi tengo. En esta línea temporal al menos.
Pista;
En fin, todo parece estar tranquilo, y estoy feliz de que lo mal que lo pasé antes ayuda a que alguien más no tenga que pasar por algo parecido. Al menos, esas ideas autosaboteadoras. Me da gusto, siento que pavimenté el camino de alguna forma, cambiando un poco las circunstancias.
Sólo queda seguir abriendo puertas sin miedo, cerrando otras, and a baby's gotta do what a baby's gotta do.
Peace out!