20140318

HEY YO!

Hola amigos del blogger, como están, cabroh.

Extrañaba escribir. No prometo hacerlo seguido, pero mi blog público requiere actualización. Me gusta creer que alguien lo lee y lo entiende. No es que sea tan complicado ni que sea tan elevado que no sea de comprensión popular, pero sí es tremendamente aburrido. A mi me gusta. A mi me gustaban las Supernova y nunca me esforcé en ocultarlo. Lástima, debería ser más espontánea.

Envejecer te obliga a dejar tantas cosas de ti mismo. A tanta gente que quieres. No es que tenga una MANADA para juntarme. (...)

La vida puede ser amarga, como esos chocolates que son amargos con un dejo de dulzura. No estoy quejándome de mi vida, a mi me gustan esos chocolates. Envejecer es feo, mirar atrás puede doler, y no me gusta hacerlo, lo evito como creyendo que me convertiré en estatua de sal. Apreto los dientes y salgo corriendo con lágrimas en los ojos, cerrados,de los cuales se filtra tanta agua de mar. Figuradamente, claro.

Hoy leí en cierta cuenta de facebook sobre los hikkomori. Y algo me vi reflejada en años. Acá se les llamaría ermitaños o algo así. Y lamento herir gente en el proceso. No puedo evitarlo. He dejado caer una máscara tan linda, más que máscara, es una piel de serpiente, o de cigarra, qué delicioso tema, espero que si me lees en este instante no te asquees.

Yo creía ser esa máscara, o más bien, lo era, aunque internamente me sentía amarrada. Sólo quería ser como todos. Es en este punto de la entrada de blog en que hago una apología a los drag queen y a ser quien eres, y embrace your indivituality blablabla. Soy harto más sensible y reencorosa de lo que creía, más de lo que me gustaba aceptar. Ya entendí por fin que jamás seré canonizada, y está bien, porque probablemente varios santos, que no se santificaron por ser mártires,  tenían varios lados en sus historias, dado a que ninguno era entrevistado, víctima de una cámara indiscreta, o tenía un blog.

Curioso que hable de eso precisamente en esos días. No hablo de ciclos hormonales. Es otro tema que es mejor no tocar.

No aprendo a querer a la gente. Es más fácil para mi encerrarme en mi fobia social y decir "no les voy a caer bien". En una clase tipo taller terapéutico, una niña me comparó al pescado con puré. Y es porque a algunos no les gusta el pescado, pero a ella sí. Me siento mal de tener tantas espinas, quiero creer que no es mi culpa y responsabilizar a traumas de temprana infancia de eso. No es que lo que dijo mi entonces compañera sea una realidad absoluta, pero sí es una opinión que me llegó, porque yo sabía que yo era de difícil digestión, pero creí que al nivel de ser un pimentón, que en pequeñas cantidades hace diferencias en el plato, aunque nadie lo acepte por sí solo.

Llegué al punto en que cualquier esfuerzo por hacer y mantener amigos parece inútil o un acto suicida. Me inquietan los grupos grandes. Inmediatamente asumo que no voy a caer bien. A mis pares, no. Me esfuerzo por tolerar a la gente, porque el rechazo es tan feo. En el colegio siempre intentaba hablar con los nuevos, por que es difícil ser nuevo, o al menos eso creía y decían las películas para niños. Pero también lo hacía porque creía que ellos venían sin el prejuicio que yo creía, prejuiciosamente, que mis pares tenían de mi. No faltaban los pelotudos que creían que porque el nuevo, al ser de sexo opuesto, me iba a interesar amorosamente. Nunca tuve el valor para acercarme a alguien que me gustaba, me conformaba con mirar de lejos, y sufrir porque jamás adivinarían que yo estaba ahí. Me gustaba darle forma o cuerpo a una persona idealizada, gentil, perfecta, inexistente, que jamás se acercaría a mi, quizás medio Gabriela Mistral de mi parte.

Otra entrada llorona, me disculpo. Me disculpo con los lectores, y con los destinatarios de esta entrada. Porque los hay. Y quizás no vuelva a relacionarme con ellos, físicamente, como ellos quisiesen normalmente.

Me he perdido tantos momentos porque la masa negra me drenaba y me decía que estaría mejor en mi pieza, pensando que no me quieren tanto como dicen, y perdiendo sin motivo (entonces) la fe en la gente.
No es algo que puedo controlar. Lo acepto, no públicamente ni nada así. Pero me frustra, no poder disfrutar socialmente como lo harían ustedes... o más bien, no puedo intentarlo.

Estructurada, sentimental, alguna vez me llamaba a mi misma buena amiga, pero ese adjetivo me queda gigante. Gigaaaaante. Puedo cuidar de mis gatos, de mis perros, de plantitas, pero creo que algún día, no simultáneamente, todos se irán, más bien es esa nube que me ata las muñecas y no me deja salir de mi bata de ducha, pero que también me hace sentir segura y triste. Con esas feas certezas envolviéndome y protegiéndome de nada, encerrándome. Nada externo me daña, sólo estar dentro. Es como leerse finales de libros de tu vida y decir "No perderé el brazo por culpa del dragón,porque jamás iré a salvarlos".

Ahora reconozco mi egoísmo. Pero creo que necesito algo de ayuda, ya no tanta, porque en unos años más no se va a notar todo esto.



Bien... acabo de quedar como demente. Lo siento, lo intenté, de verdad que sí. Les deseo buena suerte en sus proyectos. No, no es una entrada suicida, es un lamento en seco.

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